martes, marzo 07, 2006

Los butigares (juego de niños)

Sé de Sara lo que tú sabes, que es una enamorada de fábula, tan insoportable cuando anda de optimista como cuando le da el bajón y no deja de quejarse de todo el mundo. Tengo recuerdos vagos, como tu, de Sara enamorándose del chavo del auto rojo, del mesero del bar, del reportero de deportes, del bailarín contemporáneo, huy... el bailarín. ¿Recuerdas que todos decíamos "Wey, es joto!" y ella seguía enamorándose de saltos y pirouettes? Como si se llenara de vida con cada golpe de corazón, enamorándose del mundo más que de un personaje, así se enamoró mil veces de la luna y una sola del barrio de Santa María, pero por siempre, en eso coincidí con ella.

Tú decías que se enamoraba de si misma enamorada, yo, que simplemente se enamoraba por costumbre.

Hasta que apareció Felipe, desde lejos de Santa Maria y del otro lado del mundo para todo efecto, tu le conociste primero y dijiste que era un tipo raro, yo le conocí después.

Pensé que era un tipo raro.

Con sus palabras extrañas, sin cesar describiendo cosas indescriptibles hasta hacerlas entrañables, y su costumbre de prender los cigarrillos y fumarlos de costado, como malo de película de los cincuentas, su interminable botella de jugo de algo y su caminar acelerado, como si la calle se le fuera a acabar y quisiera acabársela el primero. Más enamorado del cielo que de las estrellas, más que las estrellas mismas, tan malo para bailar como bueno con un lápiz para retratar señoritas que fingen timidez en los bares del centro. “Solo puede hacerlo tan bien enamorándose de cada una de ellas”, dijiste fingiendo esa sabiduría que tanto te falta acerca de cualquier otro tema que no sea la noche y su criaturas inventadas por ti misma cada puesta de sol.

Así que Sara y Felipe terminaron enamorándose, como cualquiera con dos dedos de frente hubiera adivinado. Aunque ninguno de los dos lo sospechó, ni mucho menos sospechó lo que pasaría.

El mundo les quedó chico.

Una noche, cuando estaban sentados en al mesa de al lado en el bar, fumando con calma, escuchando la música de la calle y bebiendo a sorbitos la mirada compartida, Sara inventó una palabra, el la repitió y nació en la calle frente a nosotros un microbús.

-¡Mira!- Te dije- Tanto tiempo pensando que se llamaba de otro modo…
-¡Calla infame! ¡No vaya a ser que se les ocurra nombrar otras cosas y nos vengan a joder la noche y el diccionario!

Tenías razón, no dejaron de nombrar cosas hasta que se construyeron un mundo nuevo y más bonito que el que teníamos… aunque extraño los butigares y pasar la noche en el tafú contigo…

Lo bueno es que en su mundo dejaron un lugarcito para nosotros dos, y en el fondo valió la pena porque la gente ríe más… que es una ventaja sobre aquel otro mundo, del que hasta yo me estaba aburriendo.

Se de Sara lo que tu sabes, lo mismo que de Felipe ahora, se que terminaron inventando el mundo tan solo porque les dio por amarse.

14 Comentarios:

Blogger Monica Morales dijo...

Uy!... lindo lindo el cuento oiga!!!...

Hubiera pensado que Sara se enamoraba de sí misma enamorada... pero creo que con Felipe la historia cambió!.

Lindo final... y el cuentito todo lleno de poesía... creo que se contagió en Montevideo!

Saludos

25/2/06 02:17  
Blogger Tramontana dijo...

Hermoso relato. Me gusta mucho el narrador hablándole a un interlocutor. Me gusta que termine donde empieza.

25/2/06 07:57  
Blogger Dharma dijo...

El mundo es le queda siempre chico a los niños que juegan.

25/2/06 13:01  
Blogger Manuelinho dijo...

Saludos!

el abanico de arriba creo que no tiene significado, yo lo vi en una pelicula de Akira Kurosawa que se llama seven samurai.

28/2/06 18:54  
Blogger Pat Rizia dijo...

hay que jugar para vivir, bonito post. Un beso.

7/3/06 03:05  
Blogger Mónica dijo...

Ciao Pablo,

Me encantó. Genial la manera de retratar a los personajes en un relato tan corto. Tiene poesía y sobre todo mucha magia.

Un saludo,

Mónica

9/3/06 03:54  
Blogger Pagana dijo...

Wow! que divino escribís! ya estas en mis favoritos!
Oye! gracias por pasar por Parte Pagana, me diste la oportunidad de conocerte y eso (con el corazón lo digo) te lo agradesco tanto!

Un saludo desde tierras del candombe y el mate :)

13/3/06 16:04  
Blogger odagledsozavacordnajela dijo...

Perro, tu siempre escribiendo cuentos que se sienten hasta en las tripas...

enhorabuena!

19/3/06 23:26  
Blogger cris dijo...

Queda usted invitado a Cádiz, para hacer las fotos que desee (y lo digo en serio).
Afectuosamente suya.

22/3/06 22:35  
Blogger churra dijo...

Preciosa historia.
¿Realmente crees que hay personas destinadas a encontrarse ?a reconocerse?

25/3/06 16:03  
Blogger Argüello dijo...

Bueno, creo que ya te besaron demasiado como para seguirle. Me gustó mucho pero creo que en los últimos párrafos aceleras demasiado el ritmo, igual un parrafito de descanso no le vendría mal. Y me parece que la frase en paréntesis del final está de mas, a menos que hagas una alusión más arriba. Fuera de ello: Bravo.

27/3/06 14:38  
Blogger Pablo Perro dijo...

Acertado de verdad Arguello, ya pensaba yo que los parentesis estaban de más.

Mony: Gracias, a veces me pasa que me encuentro historias.

Tram: ¿Acaso no todo termina donde empieza?

Dharma: Por eso hay que inventarlos.

Manuelinho: Quedó chido... muy chido el tat.

Pat: Graps...

Monica: huy.. regraps...

Pagana: Ya no manden saludos! manden mate!

naibaF: nomás cuando no hay rollo.

Cris: Aguas que acepto la invitación!

Churra: Así como hay personas que están destinadas a desencontrarse, es lo mismo.

30/3/06 14:30  
Blogger Catastrofismos... y no tanto dijo...

Qué ganas de ser Sara y ser tan valiente como para enamorarse una y otra vez hasta que llegue la verdad.
Encontrarse con quien te enseña que conoces lenguajes que están por nacer, eso debe de ser enamorarse.

19/4/06 05:31  
Blogger Johanna dijo...

que lindo. es un muy buen cuento. que alegria encontrarme con que mi amigo que siempre tiene razones para hacerme sentir bien, escribe algo tan bonito. mire ustes, yo siento que el mundo se me acaba y usted me muestra que apenas empieza.

es lindisimmo su cuento.

le dejo un beso. uno solo ;)

13/2/08 16:31  

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