sábado, abril 08, 2006

El adivino

Este cuento nació de ver en el corredor del arte al tipo que, disfrazado de huichol-tarahumara-zapoteco y con acento del DF, le lee a la gente el futuro en la piedra del sol, el calendario maya y no se cuantas otras charlatanerías, obviamente vende mucho más que los hartistas cualquier domingo. Pero...

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Terminé sonriendo el crucigrama del día. Tan solo porque el aburrido periodista que los escribe , de nuevo había puesto una palabra dedicada especialmente para mí: 18 vertical, siete letras m .ǁ fuerza desconocida que se cree obra sobre los hombres y los suceso.

Destino.

El mesero pone un sobre de papel frente a mí, justo sobre el aro que deja mi taza de café.

-Otro mensaje para ti, ábrelo… aposté con el cocinero que es otra carta de desamor-
-Me conmueve como se interesan por la vida de su mejor cliente-
-No eres el mejor, solo el más constante-
-Ahí se te fue la apuesta...- le mostré el mapa, único contenido del sobre-
-Otro día será- Dijo con una sonrisa, mientras rellenaba mi taza. – ¿Mapa del tesoro? –
-El mapa del tesoro, o el mapa de la X – Dije señalando la X dibujada con tinta azul sobre una página arrancada de la guía Roji. –
-¡Es una espantosa X! Todavía está pendiente la apuesta, puede que ahí te encuentres una sirena varada o una medusa que este esperando para reclamarte el olvido, o la memoria-
-A veces me pregunto quien es el que cuenta cuentos de los dos-
-No se me olvida que fuiste mesero- Contestó con un guiño divertido.

Al dejar el bar inicié el recorrido que me llevaría al lugar de la espantosa X, curiosamente me llevó por calles llenas de recuerdos, Sabino, Urdiales, la 6ª de Juárez , Miramar dando vuelta en Pez espada, y ni una tienda en el camino para comprar cigarros… Como alegoría directa a mi vida el lugar marcado por la espantosa X era otro bar; “El Tijuana”. Así que sin nada mejor que hacer entré y me senté en una mesa donde pronto sirvieron un mezcal con gajos de naranja, me pregunto si no habré sido habitual de este bar en alguna vida pasada para que sepan mis gustos. Casi al mismo tiempo que el mezcal llegó un hombre, un hombre como cualquiera, veinte años mayor que yo, con un traje gris tan común que podría confundirse con el que uso en todas las bodas.

-Sabría que vendrías buscacuentos, soy adivino-
-Eso le debe decir a todos…-
-Claro, ayuda al negocio, pero esta vez sabía por métodos más convencionales, por ejemplo, haber mandado un mapa -
-Podría no haber venido-
-Tu fama te precede, no ibas a dejar pasar la oportunidad de escuchar una nueva historia-
-En eso tiene razón, venga la historia pues-
-Es la historia de mi vida… de verdad soy adivino…-

Va mi historia cuentacuentos, ya verás si la cuentas o no. Fui un niño normal, si tal cosa existe, jugué al fútbol y las canicas con suficiente habilidad pero sin destacarme, tampoco en la escuela me sirvió de gran cosa conocer el futuro, en esa época lo aceptaba todo sin dudar “Voy a sacar un seis en matemáticas”, “Me van a dar un centro de oro pero voy a fallar el tiro por agarrarla de botepronto”. Así iba pasando la vida sin novedades, pensando que todos sabían lo que yo, que no tenía nada de raro ver el futuro, fue hasta la prepa, cuando comencé a apostar a la quiniela que noté que no estaba hecha para que todos ganaran, así como muchos veían sospechoso el que yo atinara siempre a ganador y número de goles. Poco después dejé de jugar a la suerte, no tiene gracia si uno sabe cuando y cuanto va a ganar, y comencé a ayudar a algunos de mis amigos que sentían esa natural incertidumbre por el porvenir, para mi tan claro. Obviamente perdí muchos amigos al mismo tiempo…

-¿Como?-
-Porque no a todo el mundo le gusta su futuro, y enfrentarse a un amor que se sabe que se va a perder le quita todo el sabor a la vida, así como confiar en un súbito cambio de suerte que garantizará la estabilidad económica de por vida quita el interés de tomar empresas difíciles y luchar contra el destino. Incluso odiar, sabiendo que el enemigo encontrará el arrepentimiento en algún momento, normalmente por métodos naturales, pierde todo el sabor…-
-Ya veo-
-Si, el futuro conocido se vuelve más incómoda que el pasado incluso, justamente por eso me dedico ahora a este trabajo de adivinador, porque me sé infalible-
-¿Que le diferencia de los demás charlatanes que solo dicen mentiras para aprovecharse de la credulidad de la gente?-
-No mucho, en verdad, yo solo digo mentiras, nunca me atrevería a decirle a alguien su futuro.-
-¿Entonces es usted otro charlatán?
-Al contrario amigo, yo conozco perfectamente el porvenir de cada quien, se por ejemplo que se te van a terminar los cigarros saliendo de este bar y vas a comprar otro paquete con un billete de veinte porque no tendrán cambio en la caja, y sé que el 21 de abril del 2012 te vas a romper un diente con una piedra en los frijoles-
-¿Y de que me sirve saber eso?
-De nada, porque no te dije nada realmente importante, es en las cosas importantes en las que miento-
-¿Porqué?-
-Porque el futuro no es algo fijo, uno realmente puede alterarlo, aunque es dificilísimo. Por eso no les digo a mis clientes su futuro, sino que les hablo de cosas como… amores, el fruto de su trabajo, amistades largas y esas cosas buenas-
-¿Y que saca usted de eso?-
-Yo nada, solo dinero, mis clientes en cambio… ellos son los que más ganan. De nada sirve vender el futuro amigo… yo hago algo bueno por la gente, yo vendo esperanzas.

3 Comentarios:

Blogger odagledsozavacordnajela dijo...

es el terrible destino de ser Hartista, tu lo sabrás bien señor
Hartista...

8/4/06 17:35  
Blogger Tramontana dijo...

Muy lindo. Me gusta como lo armaste desde la clave del crucigrama,la relación con el mesero, el bar donde te conocen tus gustos de otra vida y el conocer al adivino.

9/4/06 11:21  
Blogger Monica Morales dijo...

Me gustó la versión final... buenos ajustes. Bien armado.

Ah! y me encanta que el bar se llame "ElTijuana" jejeje

Saludos
Mony

10/4/06 20:27  

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